De primeras y lamentándolo muchísimo, la entrada al restaurante ha sido nefasta. Nos dirigimos en un principio al bar, con la idea de comer y valorar las instalaciones para una próxima visita en septiembre. Pues bien, llegamos al bar con la idea de pedir mesa y por un lado nos dicen que nos sentemos donde queramos pero por otro lado, hay una cola de personas esperando a que les asignen mesa. Ante la confusión, volvemos a preguntar si hay cola para pedir mesa y ante la cara atónita del que recepciona el comedor, tras comentarle que hay cola para coger mesa a pesar de que nos dijo él mismo que nos sentaramos donde quisiéramos. Total, que le decimos que si podemos comer en algún sitio o no, y nos sugiere amablemente que nos vayamos al buffet libre, ya que ahí, vamos a esperar más de una hora en que nos puedan servir. Ante dicha tesitura, decidimos ir al buffet, en el que la entrada supone 16e por personas y 12e por niño, aunque el niño que tengas, hubiera comido las cuatro patatas de siempre de tu propio plato, pero bueno. Tomamos asiento y vemos que no tenemos cubiertos, por lo que los solicitamos a la camarera, en unos minutos nos traen los cubiertos para dos, pero ojo, íbamos 7 personas. Total que volvemos a reclamarle los cubiertos a la camarera, y nos contesta amablemente, "que no tienen cubiertos"... "los está recogiendo para poderlos fregar"... hombre, si un salón con 144 personas de aforo de lad que unas 10 mesas estaban ocupadas, no tienen cubiertos, pues ya me dirás... no solo estuvimos 27 minutos esperando los cubiertos, sino que cuando ya nos lo traen, la mayoría de las bandejas de comidas estaban vacías, por lo que mi momento de comida, ya había pasado... por último, voy a las maquinas de cafés a por uno, ya que visto lo visto, comer comumos poco... pero, cual ha sido mi sorpresa??? Que las maquinas de café, una estaba averiada y la otra apagada, así que le pregunto a la camarera que si puede encender la cafetera, a lo que alegremente me contesta que el café es solo para desayunos...En fin, en resumidas cuentas, una pésima gestión de la restauración, la simpatía y amabilidad brillan por su ausencia, la comida no merece la pena y ni mucho menos cuesta lo que piden por el buffet... no lo aconsejo a nadie. Es un camping muy chulo, pero la restauración debe mejorar bastante. Unas instalaciones impresionante y Julián, de recepción, una maravillosa persona.