Hemos ido esta mañana después de hacer un tramo de la ruta del Camino de Santiago del Norte y, aunque estaba aparentemente vacío y cerrado, nos hemos acercado a preguntar y hemos decidido tomar algo en la terracita, que la tienen muy bien decorada, por cierto, con cada mesita en madera de color blanco y, en cada una, un cactus monísimo al estilo mexicano.El camarero ha sido muy agradable y hemos tomado unas cervezas "Negra modelo" con su tapita de nachos que nos han servido y, además, hemos pedido una quesadilla de maíz con queso y salsas (que, por cierto, eran todas picantes, aunque con distintos toques y sabores diferentes, dentro de lo picante). El chico nos ha avisado, aunque lo cierto es que nos encanta el picante y hemos dejado los platos limpios. ¡No ha quedado ni gota de salsa!❤️La cerveza la sirven con su rodajita de lima en el cuello y todo muy al detalle con una buena presentación. También te ponen cubiertos y mantelitos, aunque vayas a tapear. Así que, en cuanto a presentación y trato, todo muy bien.El local por dentro es algo oscuro, pero tenemos que decir que los baños estaban muy limpios y con papel y jabón.En cuanto a los precios, eran al estilo de Madrid, que, para ser Asturias, nos han parecido algo elevados... Quizá sea porque es un restaurante en un pueblo que se está poniendo muy de moda o porque está cerca de la zona de playas de Cobijeru y Pendueles...No lo sé.El caso es que 3,5€ por un botellín es un precio del centro de Madrid. Y las quesadillas, la más económica eran 5€.Rico y bonito, pero algo elevado para el lugar.Esa ha sido nuestra experiencia, en resumen.