Bueno, está casi todo dicho de Bodega El Capricho.Pudimos cenar un viernes de Octubre 2022 y comer el domingo de ese mismo fin de semana.Vaya por delante que es un restaurante atípico, primero porque el "comedor" consiste en mesas ubicadas en la cueva, son salas-cueva con una sola mesa, para diferente cantidad de comensales y alguna otra sala-cueva con varias mesas.También atípico porque podrás comer o cenar por 40-50 euros por persona o también gastarte todo lo que quieras, sobre todo por las referencias de vinos que tienen, algunas con unas cuantas añadas para elegir, al menos en teoría, según la carta de vinos.Nuestra experiencia fue muy distinta entre la cena del viernes y la comida del domingo.En la cena fuimos atendidos en un principio por el mismísimo D.José Gordón, que nos explicó las posibilidades de elección de platos, entre los dos menús degustación y la carta, haciendo mucho hincapié en que el menú largo, llamado HOMENAJE, era sin duda la mejor opción "para tener una experiencia completa, con platos que no están en la carta".Por ser viernes noche, optamos por cenar a la carta. Todo bastante bueno pero con alguna particularidad:1) El solomillo, según la carta, es de buey. Si bien nos gustó mucho, dudo que fuera de buey, sobre todo por el tamaño.2) Pedimos lengua curada. 14€ según la carta.Nos la traen y nos dicen que nos la han puesto de buey, con una maduración extra (nosotros no pedimos nada extra. Estaba claro que no nos iban a cobrar 14€, como así fue).El señor Gordón estuvo, lógicamente, pendiente de la mesa de al lado, donde 4 mexicanos se estaban dejando más de 1000€ solo en vino...El domingo, ya para comer, nos atrevimos con la carne de buey, y nos fuimos a por todo, eligiendo un chuletón de 1,3 kgs teóricos del tope de gama "full equipe" 😁 selección José Gordón tope power.También tuétano de buey, media de steak tartar, lengua curada (pedimos la de la carta, y la cara de la chica que nos atendió era un poema. Evidentemente, como se confirmó cuando nos la trajo, solo tienen un tipo de lengua curada. Quedaba más que evidenciada la tomadura de pelo de la cena del viernes).Y llegó el chuletón de buey.Sí, sabor muy muy muy bueno, pero el supuesto 1,3 kgs se queda en muy poca cosa una vez te lo cortan, delante de ti. Se agradece el mimo en el corte, dejándote en el plato todo (hasta los jugos que suelta en el corte) y se llevan casi toda la grasa para pasarla más por la brasa.¿Más de 200€ por 3 trozos de carne para cada uno? Que cada cual piense y decida si le merece la pena o no.Nosotros queríamos probar esa carne y nos gustó muchísimo. Pero en relación calidad-precio tenemos al menos 2 o 3 mejores opciones, una de ellas en León mismo, aunque evidentemente no para comer buey pero sí otras de vaca madurada o dry-aged (tan de moda últimamente).Seguramente volvamos a este restaurante.El Sumiller nos atendió excelentemente así como la chica que nos atendió (el domingo, porque el chico de la cena nos estafó con la lengua, sospechamos que inducido por el señor Gordón).El domingo el señor Gordón estaba presente pero seguramente atendiendo mesas de más nivel que la nuestra. Nada que reprochar, al contrario, preferirnos la atención sencilla y natural que el domingo nos dedicó esa chica, el Sumiller y el Maestro asador, ese simpático señor "de la gorra".Ah, y se me olvidaba...el viernes...el espabilado que nos estafó con la lengua curada se permitió el lujo de rebatirme sobre una cuestión sobre el vino dulce húngaro Tokaji, mundialmente conocido. Sin entrar en detalles porque sería largo de contar, el señorito se atrevió a decirme "Ud. ha oído campanas y no sabe dónde".Una falta de respeto que no sé porqué la dejé pasar, máxime cuando el chaval no tenía ni idea de lo que estaba hablando. Me pilló de buenas.A pesar de todo lo expuesto, le doy 4* porque todo lo que comimos nos gustó mucho y seguramente repetiremos, para comer otras cosas de la carta (pero no para volver a pagar más de 200€ por su carne de buey "selección José Gordón"). Quizá probemos algo de vaca...Veremos.