Hoy traemos un lugar de esos en los que nos faltan líneas para expresar todo lo que sentimos al visitarlo.Fuimos en Septiembre de 2018 y un 🔆 y una ⭐ después, por fin hemos vuelto a disfrutar de todo lo que nos ofrecen.El local es sensacional, las antiguas caballerizas del palacio de los Duques de Gaeta del siglo XVI no dejan indiferente a nadie. Amplio, luminoso, muy cuidado y digno de observar.Cocina mediterránea, de mercado, de temporada, productos de alta calidad y de proximidad, con muchos guiños a la huerta y el mar. Platos llenos de sabor, juegos de texturas, color, elegancia, frescura, combinaciones sorprendentes donde el equilibrio consigue que cada ingrediente tenga su protagonismo.Elegimos el Menú Saba, 72€: Snacks, 6 Pases y 2 Postres. Vamos a por algunos de sus platos:Mollejas con puré y chips de chirivía: es difícil escoger un plato cuando todos son tan diferentes entre sí y están tan ricos, pero quizás este se llevaría el platazo del día. Sabor intenso que te llena de recuerdos a cada bocado.Cochinillo a baja temperatura durante 14 horas con chutney de manzana. Muy tierno por dentro, crujiente por fuera, explosión de sabores, un clásico que siempre alegra volver a comer.Flor de calabacín con una tempura especial y fina, nos pareció una delicia.Colirrábano con mousse de setas, el más sorprendente de los snacks por el contraste de texturas e intenso sabor.Gazpacho de pepino y aguacate, muy refrescante, conforme se va comiendo, va sumando más puntos.Los postres muy diferentes entre sí. El primero: cítrico, refrescante y ligero. El segundo para amantes del chocolate, en tres texturas y con un toque de café muy acertado. Nos encantaron los dos, final apoteósico.Servicio amable, profesional, atento, simpático y explicando cada plato con mucha dedicación.Como Historiadora del Arte poder comer esos platos que parecen pinturas al óleo en un local con tanta Historia es algo que llena el estómago y el alma.